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Desmitificando a Dalí (mal que a muchos les pese)

Dalí¿Alguien se ha preguntado alguna vez por qué nunca nadie hace ni una objeción sobre la obra de Dalí ni la cuestiona? Pues yo lo voy a responder a costa de granjearme el apelativo de hereje: porque estamos condicionados desde hace décadas por la imagen mediática que su mujer, Gala, y el márketing estadounidense se encargaron de difundir. Y unos replicarán, ¿qué más da, si lo que importa es su obra? ¡Ah, con la Iglesia hemos topado! El problema es que la obra de Dalí ha quedado en segundo plano justamente por culpa de esa imagen mediática, a tal punto de que, tanto él como su trabajo, llegan a fundirse tanto que es imposible distinguir uno de otro.

En otras palabras, Dalí, más bien el personaje, es su arte o viceversa, el arte de Dalí, es Dalí mismo. De ahí se desprende, muy a pesar de muchos, que la obra de Dalí carece del valor artístico que se le ha estado atribuyendo durante tanto tiempo. Si observamos detenidamente, nos daremos cuenta de que Dalí es un pintor renacentista disfrazado de surrealista, y me estoy refiriendo a sus cuadros más conocidos, que son los que lo hicieron famoso y lo consagraron como artista. Lo cierto es que técnicamente es impecable, no se discute, aunque su técnica y efectismo ensombrece lo poco de artístico que tiene.

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El arte y el buen vino. Aspectos subjetivos y objetivos en el arte

Muchas veces nos preguntamos qué aspectos son subjetivos y cuáles objetivos en la obra de arte. En primer lugar, lo que haya de subjetivo, sólo se encontraría eventualmente, en el espectador y no en la obra de arte. El valor artístico o calidad de una obra nunca puede ser subjetivo. Si así fuera, cualquiera podría hacer arte y, en tal caso, no habría necesidad de estudiar Bellas Artes ni Historia del Arte. Además, no habría parámetros sobre los que el mercado del arte pudiera apoyarse a la hora de atribuir un valor económico a la obra.

La clave de esta cuestión se halla en distinguir entre quien aprecia la obra y la obra en sí, puesto que, si hay algo de subjetivo, es el gusto, inclinación o preferencia del espectador con respecto a una determinada obra de arte.

Podríamos ilustrar este concepto haciendo una comparación entre el arte y el vino: todo el mundo (que sea beodo) gusta de beber un buen vino, aunque sólo quien es un entendido sabe apreciar sus cualidades, tales como la textura, consistencia, densidad, estacionamiento, etcétera. Eso no quiere decir que, quien no sabe de vinos no lo disfrute. La diferencia es que el primero disfruta subjetivamente pero no aprecia objetivamente, es decir que disfruta sólo con los sentidos implicados en esta acción, por lo que la valoración se queda en un plano rudimentario, y el segundo disfruta con los sentidos pero los eleva a una categoría intelectual que completa la experiencia del disfrute de una manera integral.

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