May
22
2009
Muchas veces nos preguntamos qué aspectos son subjetivos y cuáles objetivos en la obra de arte. En primer lugar, lo que haya de subjetivo, sólo se encontraría eventualmente, en el espectador y no en la obra de arte. El valor artístico o calidad de una obra nunca puede ser subjetivo. Si así fuera, cualquiera podría hacer arte y, en tal caso, no habría necesidad de estudiar Bellas Artes ni Historia del Arte. Además, no habría parámetros sobre los que el mercado del arte pudiera apoyarse a la hora de atribuir un valor económico a la obra.
La clave de esta cuestión se halla en distinguir entre quien aprecia la obra y la obra en sí, puesto que, si hay algo de subjetivo, es el gusto, inclinación o preferencia del espectador con respecto a una determinada obra de arte.
Podríamos ilustrar este concepto haciendo una comparación entre el arte y el vino: todo el mundo (que sea beodo) gusta de beber un buen vino, aunque sólo quien es un entendido sabe apreciar sus cualidades, tales como la textura, consistencia, densidad, estacionamiento, etcétera. Eso no quiere decir que, quien no sabe de vinos no lo disfrute. La diferencia es que el primero disfruta subjetivamente pero no aprecia objetivamente, es decir que disfruta sólo con los sentidos implicados en esta acción, por lo que la valoración se queda en un plano rudimentario, y el segundo disfruta con los sentidos pero los eleva a una categoría intelectual que completa la experiencia del disfrute de una manera integral.
Ago
30
2008
Cuántas veces nos hemos sentido cautivados por una obra digital a causa de su colorido despliegue de formas y figuras en movimiento que, apelando a nuestra curiosidad, hacen que nos preguntemos, ¿de qué estará hecha? Pues esto es lo que se conoce como efectismo y está afectando al arte digital actual. Y, ¿a qué se debe este fenómeno? En mi opinión, se debe a que se tiende a poner mayor énfasis en los medios más que en el fin, ya que la experimentación con las nuevas tecnologías es susceptible de hacer caer al artista en la tentación de atribuirles más importancia a aquéllas que a la significación misma de la obra. Esto produce en consecuencia, una incapacidad de trascenderlas lo cual, a su vez, hace que la obra se quede estancada en el instrumento que transmite el mensaje que nunca llega a destino o se disuelve en el camino. Es como escribir un mail que no logramos enviar por estar preocupados más en cambiar los tipos de letra y colores o emoticonos, que en el contenido que queremos expresar a través del mismo.
Nov
11
2007
Es abrumador el grado de esquematización al que llega este pintor andaluz. Gordillo incurre en un error que le conduce inevitablemente a un resultado de carácter decorativo al valerse de la repetición de determinados patrones en su mayoría geométricos. El planteo de su propuesta es tan denso y tupido que apenas deja espacio para que salga algo de debajo de la superficie a respirar. A excepción de un par de obras de los años 60, el resto no es más que pura experimentación con las formas, las cuales cobran tanto protagonismo, que al final no le dan la oportunidad al fondo de meter baza en ningún momento.