May 22 2009
El arte y el buen vino. Aspectos subjetivos y objetivos en el arte
Muchas veces nos preguntamos qué aspectos son subjetivos y cuáles objetivos en la obra de arte. En primer lugar, lo que haya de subjetivo, sólo se encontraría eventualmente, en el espectador y no en la obra de arte. El valor artístico o calidad de una obra nunca puede ser subjetivo. Si así fuera, cualquiera podría hacer arte y, en tal caso, no habría necesidad de estudiar Bellas Artes ni Historia del Arte. Además, no habría parámetros sobre los que el mercado del arte pudiera apoyarse a la hora de atribuir un valor económico a la obra.
La clave de esta cuestión se halla en distinguir entre quien aprecia la obra y la obra en sí, puesto que, si hay algo de subjetivo, es el gusto, inclinación o preferencia del espectador con respecto a una determinada obra de arte.
Podríamos ilustrar este concepto haciendo una comparación entre el arte y el vino: todo el mundo (que sea beodo) gusta de beber un buen vino, aunque sólo quien es un entendido sabe apreciar sus cualidades, tales como la textura, consistencia, densidad, estacionamiento, etcétera. Eso no quiere decir que, quien no sabe de vinos no lo disfrute. La diferencia es que el primero disfruta subjetivamente pero no aprecia objetivamente, es decir que disfruta sólo con los sentidos implicados en esta acción, por lo que la valoración se queda en un plano rudimentario, y el segundo disfruta con los sentidos pero los eleva a una categoría intelectual que completa la experiencia del disfrute de una manera integral.
