May 06 2006

La víctima de la tecnología

Publicado por amartinerro a las 12:21 en Ciencia y técnica

Esta mañana de domingo me he levantado sin ganas de salir. Con esta lluvia, poco usual en estas fechas, no es raro tener pereza para hacer visitas familiares, ir de compras de primero de mes o quedar en el cine. Así que me encuentro con mi compañero fiel, el ordenador, para sumergirme en el ciberespacio, ese mundo paralelo. Como no hay mensajes entrantes, cierro el correo y me conecto a la página principal de novedades en tecnología. Allí puedo ver lo último en informática y comunicaciones: ordenadores de sobremesa, portátiles, ofertas de conexiones y móviles de última generación. Y es que en los últimos seis años la tecnología de consumo ha revolucionado nuestras vidas, por lo menos la mía. Antes salía de casa y sólo tenía que preocuparme por las gafas; ahora tengo que colgarme al hombro una mochila para transportar la agenda electrónica, el teléfono móvil, el reproductor de música y, si me queda espacio, el ordenador portátil. Tengo los cajones del escritorio llenos de cargadores de baterías, uno distinto para cada equipo, claro está. Y no quiero hablar de las cámaras digitales; tan compactas y pequeñas, tan esclavas de la batería sin embargo. Adiós a cargar con los rollos de película, pero no te vayas muy lejos de un enchufe. Lo peor de todo no es eso. Porque pasados seis meses todos estos cacharros han pasado a la obsolescencia más cruel. Puedes ahorrar durante dos, tres, cuatro meses quizá, para comprarte un ordenador, un teléfono móvil de cierto nivel o la réflex de mayor resolución, que al poco tiempo ha salido un modelo superior y por el mismo precio. O asumes estas reglas del juego o mejor vuelve al papel y el bolígrafo. Con lo que me gustaba recibir cartas. Seguir esta moda es aún peor que la de la ropa, es difícil resistirse, lo reconozco. Soy una víctima de la tecnología sin el menor de los remedios.

Un comentario

Un comentario en “La víctima de la tecnología”

  1. Maríael 25 May 2006 a las 19:59

    Es cierto que la tecnología avanza mucho, y a veces se presenta con esa cara invasiva que nos abruma. No es menos cieto que también nos facilita la vida. A mí también me gusta mucho el lápiz y el papel, y creo que no hay que perder las viejas costumbres. Pero tenemos que reconocer que poder comunicarse con el otro confín del mundo en tiempo real, es todo un lujo, y poder enviar y ver una foto en el momento también; incluso facilita el trabajo, ¡no quiero ni pensar en las viejas máquinas de escribir y lo que me he peleado con ellas! Algunos pensarán que eso ya es tecnología, y es así si pensamos en la pluma y el tintero.
    Creo que lo más razonable es hacer uso de la tecnología sin abusar de ella. Verdaderamente, en muchas ocasiones salimos cargados de baterías, y de aparatos; pero también hay que darse el lujo de salir con las manos en los bolsillos, o, ¿por qué no?, con un libro para leer en el parque.

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